Textos para web: cómo escribirlos para que te entiendan y te llamen

Los textos para web de una pyme suelen fallar por el mismo motivo: hablan de la empresa y el cliente ha entrado a resolver un problema suyo. «Somos una empresa joven y dinámica con amplia trayectoria en el sector» no le dice nada a quien tiene una fuga en la cocina y quiere saber si vas hoy.
Para escribir bien la web de tu negocio no hace falta talento literario. Basta con ponerse en el lugar de quien la lee y usar sus palabras, y para eso repasamos con cada cliente los puntos que siguen.
Empieza por lo que el cliente busca
La primera pantalla de cada página tiene que responder tres preguntas sin que nadie baje: qué haces, dónde y cómo contactarte. El titular debería usar las mismas palabras que la gente escribe en Google. Nadie busca «soluciones energéticas residenciales»; busca «instalar placas solares en Lleida».
Un ejemplo de antes y después en la portada de una gestoría:
- Antes: «Tu socio de confianza para crecer. Más de veinte años a tu lado».
- Después: «Gestoría para autónomos y pequeñas empresas en Manresa. Te llevamos impuestos, nóminas y contabilidad, y te respondemos el mismo día».
La segunda versión es menos bonita y mucho más útil. Quien la lee sabe en un segundo si está en el sitio correcto. Los años que llevas en el oficio, si son muchos, pueden ir más abajo, como un dato más.
Ayuda pensar en el cliente concreto y escribirle a él. El autónomo que acaba de darse de alta y no sabe qué es el modelo 130 necesita leer cosas distintas que la empresa de quince trabajadores que quiere cambiar de gestoría porque la actual no le coge el teléfono. Si tienes los dos tipos de cliente, dales una página a cada uno. En las webs para gestorías lo resolvemos así.
Precios o un «desde»
Es el tema que más discutimos con los clientes, y nuestra opinión es clara: si puedes dar una orientación de precio, dala. Quien no encuentra ninguna pista suele suponer que es caro, o se va a una web que sí la da. «Revisión de caldera desde X €», «Cuota de gestoría para autónomos desde X €/mes» o «Reforma de baño completa entre X y X €, según materiales» filtran a quien busca otra cosa y atraen a quien ya está en tu rango.
El miedo habitual es que la competencia vea tus precios. La competencia ya los conoce o los averigua con una llamada. Si de verdad cada trabajo es distinto, explica de qué depende el precio: los metros, los materiales, la urgencia, si hay que pedir permisos. Saber qué mueve el precio también tranquiliza a quien lee.
Responde a las objeciones reales
Antes de contratar, tus clientes tienen dudas que muchas veces no se atreven a preguntar. Apunta las que sí te plantean por teléfono o en persona, porque son las que tiene la mayoría: «¿Cuánto tarda?», «¿Ensuciáis mucho?», «¿Hay que pagar por adelantado?», «¿Y si no me gusta el resultado?», «¿Trabajáis en mi pueblo?».
Respóndelas en la propia página del servicio, cerca del botón de contacto, o en un bloque de preguntas frecuentes. Con respuestas concretas: «Un baño completo suele llevar entre dos y tres semanas; durante ese tiempo protegemos el resto del piso y dejamos todo limpio al acabar cada día». Inventarte dudas que nadie tiene para lucirte con la respuesta no sirve de nada.
Prueba social que sea real
Las opiniones de otros clientes convencen más que cualquier cosa que digas tú. Las reseñas de Google con nombre, las fotos de trabajos reales (mejor si hay un antes y un después), los logotipos de empresas clientes con su permiso o un testimonio con nombre y población, si la persona te autoriza, son señales que el visitante puede comprobar. En el artículo sobre cómo conseguir reseñas en Google explicamos cómo pedirlas sin resultar pesado.
Lo que nunca debes hacer es inventarlas. Además de que se nota (todas con el mismo tono, sin apellidos, sin detalles), publicar reseñas o testimonios falsos es una práctica comercial desleal según la normativa de consumo. Si todavía no tienes opiniones, enseña tu trabajo con fotos y explica cómo trabajas.
Fuera la jerga
Hay dos tipos de jerga que conviene quitar. La de marketing: «soluciones integrales», «servicio 360», «excelencia», «compromiso con la calidad». Todo el mundo dice lo mismo y nadie se lo cree. Y la técnica del oficio, que tú usas a diario y tu cliente no entiende: aerotermia, el modelo 303, un empaste de composite. No hace falta eliminarla, pero sí explicarla la primera vez que aparece, en una frase.
Una prueba que funciona: lee el texto en voz alta como si se lo explicaras a un vecino. Si hay una frase que no dirías así, reescríbela. Frases cortas, párrafos de tres o cuatro líneas y subtítulos que digan lo que hay debajo hacen que el texto se lea en el móvil sin esfuerzo.
Una revisión rápida de los textos para web antes de publicar
- ¿El titular de cada página dice qué haces y dónde?
- ¿Hay alguna orientación de precio o una explicación de qué lo hace variar?
- ¿Están respondidas las cinco o seis dudas que más te plantean?
- ¿Las reseñas, fotos y testimonios son reales y comprobables?
- ¿Queda alguna palabra que tu cliente no usaría?
- ¿Cada página termina con un botón claro para contactar?
Para el último punto tienes la guía sobre cómo escribir cada llamada a la acción y dónde colocarla.
Si estás pensando en rehacer la web, en Webmensual te preparamos una propuesta en menos de 24 horas y la web queda lista en unos 7 días. Trae apuntadas las preguntas que te hacen tus clientes: es el mejor material de partida para los textos. Escríbenos y empezamos.
Preguntas frecuentes
El suficiente para que se entienda qué haces, dónde, para quién y cómo contactarte, más alguna prueba de confianza. Suele bastar con un titular claro, una frase de apoyo, los servicios principales con una línea cada uno, reseñas y un botón de contacto. Los detalles de cada servicio van en su propia página, donde sí puedes extenderte.
No es buena idea. Los textos están protegidos por derechos de autor, así que copiarlos puede darte problemas legales, y Google tiende a mostrar solo la versión original cuando encuentra contenido duplicado. Además, un texto copiado describe otro negocio. Puedes inspirarte en cómo ordenan la información otras webs, pero escribe con tus servicios, tus precios y tu zona.
Depende de tus clientes. Si trabajas en Cataluña y buena parte de tu clientela busca y habla en catalán, tener las dos versiones te ayuda a aparecer en ambas búsquedas y transmite cercanía. Si tus clientes vienen sobre todo de fuera, prioriza el castellano. Lo que conviene evitar es una traducción automática sin revisar, que se nota enseguida.


