Página web para abogados: qué publicar y cómo generar confianza

Una página web para abogados tiene que resolver una duda antes que ninguna otra: si ese despacho sabe de lo mío. Quien busca abogado suele llegar preocupado (un despido, una herencia que se complica, un divorcio, una aseguradora que no paga) y entra en la web para saber si llevas casos como el suyo, quién le va a atender y qué le va a costar la primera conversación. Todo eso se puede contar dentro de lo que permiten las normas de la profesión.
Áreas de práctica que el cliente entienda
«Derecho civil, penal, laboral y administrativo» es correcto, pero el cliente no busca así. Busca «abogado despido improcedente Lleida» o «qué hacer si el casero no me devuelve la fianza». Organiza las áreas por las situaciones reales que llevas y explica en cada una qué asuntos atiendes, cómo suele ser el proceso y qué documentación conviene traer a la primera reunión.
Cinco áreas bien explicadas funcionan mejor que quince de una línea. Si el despacho es pequeño y lleva de todo, elige las tres o cuatro en las que más trabajas y en las que quieres crecer, y deja el resto en una página de otros asuntos.
Perfil profesional y colegiación
Cada letrado del despacho necesita su ficha: foto profesional reciente, formación, años de ejercicio, áreas en las que trabaja, idiomas y el colegio de la abogacía en el que está inscrito, con su número de colegiado. El cliente puede comprobar la colegiación en el censo del Consejo General de la Abogacía Española, y verla indicada da seguridad, sobre todo a quien no ha contratado nunca un abogado.
La LSSI añade una obligación que muchas webs de despachos no cumplen del todo: en una profesión colegiada, el aviso legal tiene que recoger el colegio y el número de colegiado, el título académico y el Estado en que se expidió, y las normas profesionales aplicables con el modo de consultarlas. Revisa que tus textos legales obligatorios estén en orden; en un despacho, un aviso legal copiado de otra web da muy mala imagen.
Cuidado con lo que cuentas de tu trayectoria. Decir que llevas quince años en derecho de familia o que trabajas sobre todo en reclamaciones laborales es correcto. Publicar porcentajes de éxito, cifras de indemnizaciones conseguidas o nombres de clientes choca con las normas deontológicas y, en el caso de los clientes, con el secreto profesional, salvo que tengas su autorización expresa.
Honorarios y primera consulta
Hablar de dinero en la web incomoda a muchos abogados, pero es lo que el cliente quiere saber antes de llamar. No hace falta publicar tarifas cerradas, que en la mayoría de asuntos no tienen sentido. Sí ayuda explicar cómo trabajas: si das presupuesto por escrito antes de empezar, si cobras por fases, por horas o con una cantidad fija en asuntos más estandarizados (un divorcio de mutuo acuerdo sin hijos, una reclamación de cantidad sencilla), y si pides provisión de fondos.
La normativa reconoce al cliente el derecho a conocer de antemano los honorarios o cómo se van a calcular, y lo habitual es dejarlo por escrito en una hoja de encargo. Contarlo en la web («antes de empezar recibirás por escrito el presupuesto y la hoja de encargo») tranquiliza a quien teme una factura sorpresa.
La primera consulta merece su propia sección. Di si es gratuita o de pago, cuánto dura, si puede hacerse por videollamada y qué tiene que preparar el cliente. Si es de pago y se descuenta de los honorarios cuando se encarga el asunto, explícalo. Una primera valoración breve y gratuita por teléfono, para saber si el caso tiene recorrido, es una fórmula habitual que facilita mucho el primer contacto.
Lo que dicen las normas deontológicas sobre la publicidad
Los abogados pueden hacer publicidad, con límites. El Estatuto General de la Abogacía Española y el Código Deontológico de la Abogacía Española exigen que sea digna, veraz y respetuosa con el secreto profesional, y cada colegio puede tener normas propias. Algunos criterios que se repiten:
- No prometer resultados que no dependan exclusivamente de tu trabajo.
- No mencionar clientes ni asuntos sin su autorización expresa.
- No ofrecer servicios directamente a víctimas de accidentes o desgracias, ni a sus familiares, en momentos en que no pueden elegir abogado con serenidad.
- No usar los emblemas del colegio o símbolos parecidos que puedan crear confusión.
Este resumen no sustituye a la lectura de las normas. Antes de publicar la web, revisa el código deontológico y la normativa de tu colegio, y si tienes dudas sobre una frase o una página concreta, consulta al propio colegio.
Señales de confianza en una página web para abogados
Dentro de esas normas queda mucho margen. Los artículos que explican situaciones habituales con lenguaje claro («qué pasa con la vivienda familiar en un divorcio», «cómo reclamar una factura impagada a un cliente») demuestran que sabes de lo que hablas sin necesidad de presumir. También suman las publicaciones, las ponencias, la docencia en la escuela de práctica jurídica o la participación en secciones y comisiones del colegio.
Las reseñas de Google funcionan en un despacho como en cualquier negocio local, con una salvedad importante: al responderlas, no confirmes que la persona es cliente ni des detalles del asunto, porque el secreto profesional también se aplica ahí. Una respuesta educada y genérica es suficiente. Tienes ideas para pedirlas sin incomodar en cómo conseguir reseñas en Google.
Y lo básico: dirección, teléfono, horario, cómo llegar y un formulario de contacto breve que no invite al cliente a contar su caso con detalle. Basta con nombre, teléfono, área y un campo corto. Los detalles, en la primera consulta, que es donde se protegen mejor.
Si estás preparando la web de tu despacho, en Webmensual la hacemos desde cero, con los textos legales incluidos y blog para publicar artículos a partir del plan Profesional. Puedes ver cómo enfocamos estos proyectos en diseño web para abogados o contarnos qué necesita tu despacho.
Preguntas frecuentes
Sí. La publicidad de los abogados está permitida, incluida la web, las redes sociales y los anuncios, siempre que respete el Estatuto General de la Abogacía, el Código Deontológico y las normas del colegio: tiene que ser veraz y digna, sin prometer resultados y sin revelar datos de clientes. Si dudas de algo, consulta a tu colegio antes de publicarlo.
Además de los datos generales que pide la LSSI, como el nombre o la razón social, el NIF, la dirección y una forma de contacto, en una profesión colegiada deben figurar el colegio y el número de colegiado, el título académico, el Estado en que se expidió y las normas profesionales aplicables, con el modo de consultarlas.
Depende del tipo de asunto y de tu forma de trabajar. Una primera valoración breve y gratuita facilita el contacto en áreas como laboral o familia, mientras que en asuntos complejos tiene sentido cobrarla y descontarla después si te encargan el caso. Elijas lo que elijas, deja claras en la web la duración, el precio y el formato.


